Empezando con buen pie

¿Sabías qué los bebés necesitan estar descalzos ya que durante los primeros meses los bebés tienen más sensibilidad táctil en los pies que en las manos? ¿Sabías que para lograr el primer movimiento autónomo de los bebés que se inicia con el arrastre el papel de los pies es fundamental?

Los pies son, desde los primeros meses de vida, fundamentales para percibir los estímulos del medio, más aún que las manos en las primeras etapas. Gracias a ellos los pequeños comienzan a recibir información del entorno que les rodea, de sus partes del cuerpo, de sensaciones táctiles (áspero, suave, liso, rugoso, caliente, frío…)… e incluso de percibir cuál es su posición en el espacio mediante el movimiento continuo de los pies.

Este movimiento es observable desde el nacimiento y contribuye decisivamente en el paso de una etapa a otra en los hitos de desarrollo motor.

  • A partir de los cuatro meses, cuando comenzamos a colocar a los pequeños boca abajo los pies transmiten al cerebro información relevante sobre su posición experimentando con la diferente presión del suelo sobre sus dedos, planta, talones…
  • hacen un papel fundamental en el volteo y aún más en el arrastre y gateo, ya que son los dedos de los pies los que inducen al movimiento abriéndose en abanico y realizando el dedo gordo el impulso necesario para lograr el primer movimiento autónomo por parte del bebé.
  • Y como no, en el inicio de la locomoción, ya que son el soporte de la posición bípeda.

Muuuuucho mejor descalzos

Esta contribución de nuestros pies a los diferentes movimientos en las primeras etapas cuya gran trascendencia en desarrollo neurológico ya conocemos, es tan importante como para favorecer su desarrollo manteniéndolos descalzos.

Es muy frecuente que en torno a los siete, ocho meses los padres caigamos en la tentación de comprar a nuestros hijos sus primeros zapatos, deslumbrados por la cantidad de modelos, colores y diseños que hay en el mercado, buscando modelos que además sean anatómicos para facilitar el gateo o la locomoción.

Pero en realidad la utilización de zapatos cuando el niño aún no camina no favorece la consecución de este hito, sino que puede perjudicarle.

Y quizá esa sea la razón de que si les calzamos en estas primeras etapas nos encontremos con una “lucha” permanente para que los zapatos permanezcan en los pies de los pequeños.

A los niños su desarrollo evolutivo les pide estar descalzos

Ventajas de estar descalzos

Pero además de estos beneficios neurológicos, estar descalzos tiene innumerables ventajas físicas;

  • favorece la formación del arco plantar, que no termina de desarrollarse hasta los cuatro años (por eso los niños tienen los pies planos)
  • facilita la integración de reflejos que de permanecer activos dificultan el desarrollo posterior, como los reflejos de prensión plantar y Babinsky.
  • interviene de forma muy positiva en la coordinación de los ojos- manos- pies- boca cuando en torno a los siete meses comienzan a llevárselos a la boca, movimiento que requiere el trabajo coordinado de los dos hemisferios cerebrales.

Todas ellas buenas razones para evitar calzar a los niños hasta que no caminen (e incluso entonces estar descalzos en casa les seguirá reportando beneficios). ¡Ah! y no se constipan por los pies, ya que los pies de los más pequeños disponen de una capa de grasa que les protege del frío, de ahí su aspecto “regordete”.

Si queremos empezar con buen pie, dejemos que los niños pasen descalzos todo el tiempo que puedan, ya que con esta sencilla actuación estaremos facilitando la maduración del sistema nervioso.

Ana Muñoz

Pedagoga especializada en Educación y Neuropedagogía infantil

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